La videncia es un don, un alto grado de intuición, que poseen algunas personas, es una creencia que pierde en las noches de los tiempos.
Antiguamente, se la asociaba a un contexto religioso, aunque hoy por hoy, la videncia se práctica abiertamente en la mayoría de las sociedades orientales y occidentales.
Es una capacidad atribuida a la habilidad de adivinar el pasado o el futuro, y se manifiesta en el vidente por sí misma, o mediante el uso de mancias (Tarot, péndulo, bola de cristal, etc.).
La videncia puede entrenarse y desarrollarse como cualquier facultad, aunque las personas a las que se les atribuye tal habilidad, suelen estar revestidas a los ojos de la sociedad con alguna cualidad especial.
Ella puede ser innata (“Nacer con el don”, “Heredarlo de su antepasado”, etc.) o adquirirla o despertarla a través de iniciaciones u ordenaciones en diferentes religiones u órdenes que tienen miles de años.